Adictos a Dios…

Invitado Especial: Steve Johnson

Cuando un espíritu maligno sale de una persona… Mateo 12:43-45

Un fin de semana como el que tuvimos ahora mismo, pueden mover a una persona a tomar decisiones para cambiar. Quizás en este momento estés considerando algo radical, algo que alteraría el curso de tu vida para siempre. Quizás eres un discípulo y necesitas reconectarte con el Señor o quizás te diste cuenta que necesitas ser un discípulo de la misma manera que lo hacían hace dos mil años.

Todos tenemos algo que cambiar y tiempos inspirantes usualmente nos motivan a tomar acciones que debimos de haber tomado mucho tiempo atrás. Ahora, quiero darte un consejo. Planea el próximo paso con ambas cosas, tu mente y tu corazón y luego llévala a cabo con todo el esfuerzo que tengas.

En el pasaje de arriba el hombre pudo deshacerse del demonio pero falló en limpiar su casa para asegurarse que el demonio no “entrara” de nuevo. ¿Cuántas veces hemos roto un hábito solo por algún tiempo solo para volver a caer más tarde, en ocasiones haciéndolo peor que como nunca antes lo habíamos hecho?.

El 22 de Septiembre, 1973 yo recibí una trágica llamada telefónica de parte de mi padre. Junie, mi primo de 19 años había muerto la noche anterior de una sobredosis de heroína. Yo amaba al hombre. Él era como el hermano mayor que nunca tuve. Me enseñó a bucear; íbamos a explorar cuevas juntos; Sin mencionar que él amaba a Ted Nugent y “The Amboy Dukes” que en 1973 era todavía lo más popular que hacer.

Junie había estado sobrio por casi un año pero fue a una casa y se encontró con un “viejo amigo” y murió. Lo que usaba era la misma cantidad de la que usaba antes pero era de diferente calidad. Fue cortada diferente. Era más fuerte. Tenía seis demonios más dentro de ella. Él dejaba el vicio por un tiempo pero luego recaía quedando peor que al principio. Yo lo extraño cada día.

Cuando sacamos nuestros demonios, debemos llenar nuestras vidas para que no haya espacio para que ellos regresen de nuevo, mucho menos traer a sus amigos con ellos. ¿Cómo hacemos eso?

El atributo principal de una sustancia adictiva es usualmente su habilidad para inducir placer, aunque con el tiempo el uso continuo ya no es para inducir placer tanto como para liberar la ansiedad causada por la ausencia de cierta substancia adictiva, causando su continuo uso compulsivo…

Los malos hábitos… pecados… que nos persiguen son probablemente las cosas que hemos practicado por mucho tiempo. Como la hemos practicado, somos muy buenos en ello. Muchos hábitos tienden a tomar el camino de una adicción. Primero lo hacemos porque se siente bien o es más fácil. Luego, sin darte cuenta, te sientes ansioso si no estás envuelto en ese hábito. Al principio el demonio es agradable luego se convierte, así pensamos o sentimos, en algo necesario. Debemos sacar el demonio, ¿pero luego qué? Este es mi plan:

¿Qué tal si hacemos de Dios nuestra adicción?

¿Qué tal si al principio vamos a Dios porque nos sentimos relajados, tranquilos (Hechos 3:19) pero luego experimentamos ansiedad, soledad… desespero… si nos alejamos de Él? ¿Qué tal si nos tratamos como si fuéramos una casa con cuartos que deben ser llenados de alguna manera con Dios? ¿Con qué llenaríamos esos cuartos?

Oración:

Hechos 1:14

Todos, en un mismo espíritu, se dedicaban a la oración, junto con las mujeres y con los hermanos de Jesús y su madre María.

2 Tesalonisenses 1:11

Por eso oramos constantemente por ustedes, para que nuestro Dios los considere dignos del llamamiento que les ha hecho, y por su poder perfeccione toda disposición al bien y toda obra que realicen por la fe.

2 Timoteo 1:3

Al recordarte de día y de noche en mis oraciones, siempre doy gracias a Dios, a quien sirvo con una conciencia limpia como lo hicieron mis antepasados.

¿Qué tienen estos versículos en común? Constante Oración. Si quieren deshacerse de los desagradables sonidos de los demonios en tu cabeza yo tienes que reemplazar sus gritos con tus oraciones. Así como deseamos escuchar la voz de alguien a quien amamos, Dios desea que nosotros queramos hablar con Él. Ora constantemente o dejarás espacio para el diablo.

Compartir:

Filemón 1:6

Pido a Dios que el compañerismo que brota de tu fe sea eficaz para la causa de Cristo mediante el reconocimiento de todo lo bueno que compartimos. Los cristianos no son egoístas. Compartimos nuestra comida, nuestro dinero, nuestro tiempo y nuestras vidas. No para hacer un show o para complacer personas pero porque es un recordatorio para nosotros de que recibimos a Cristo. Mi primo el buzo me enseñó a “respirar usando el mismo regulador” (Buddy Breath) Es una práctica por si se te acaba el aire. Tu compañero… ya que nunca debes bucear solo… comparte su aire contigo. Primero él toma aire de su regulador luego lo saca de su boca y te la pasa. Tú tomas una respiración y la pasas de vuelta. Si ninguna de los dos son egoístas, ambos sobrevivirán. Compartir nuestra fe es como cuando una pareja respira usando el mismo regulador. Si no somos egoístas, ambos viviremos… para siempre.

Meditación:

Hechos 17:11

Éstos eran de sentimientos más nobles que los de Tesalónica, de modo que recibieron el mensaje con toda avidez y todos los días examinaban las Escrituras para ver si era verdad lo que se les anunciaba David dijo, “…sino que en la ley del Señor se deleita y día y noche medita en ella.” (Salmo 1:2) Para alguno de nosotros es un complemento el leer la Biblia todos los días. Pero si podemos leer y luego contemplar las escrituras podríamos darle a Dios el tiempo justo. El mundo nos invade a diario con pensamientos e imágenes para que meditemos en ellas. Debemos llenar al menos un cuarto de nuestras vidas con la voz de Dios diciéndonos cosas que razonemos. No es suficiente hablar con Él en oración. Él quiere el mismo tiempo para hablar con nosotros.

1 Corintios 15:33

No se dejen engañar: «Las malas compañías corrompen las buenas costumbres.»El tema de discusión aquí era la resurrección. Discípulos comenzaron a confraternizar con hombres quienes estaban convencidos que la resurrección era una idea absurda. Pablo dice que tú te convertirás como aquel con quien pasas más tiempo y tenía un mensaje para ellos… ¡PIENSEN! Nuestra vida debe estar llena de buenos discípulos o los demonios serán nuestros mejores amigos.

Robert Palmer cantó que estás Adicto al amor. ¿Qué tal si lo cambiamos un poquito?

Tus luces están encendidas, pero no estás en casa

Tu mente ya no es la misma

Tu corazón suda, tu cuerpo tiembla

Solo se toma otra oración

No puedes dormir, no puedes comer

No hay duda, estás hasta el fondo

Tu garganta está seca, no puedes respirar

Otra escritura es todo lo que necesitas

Oh, Tú crees pensar que eres inmune a esta cosa

Está más cerca de la verdad decir que ya no puedes más

Sabes que es así

Vas a tener que aceptarlo, estás adicto a Dios.

Quizás la decisión radical que yo hice es no dejarme invadir por mis demonios pero reemplazarlos con oración, evangelismo, escrituras, y confraternidad. Quizás así algún día podría sentarme en un círculo y decir “Hola, mi nombre es Steve y soy Dios-co-holico”

Steve Jhonson

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